
Procesión insitu

dimensiones variables -bronce y parafina
El caracol, de paso lento, sin afán alguno, con el “infinito” a cuestas, con su “casa” portátil, es una imagen de serenidad, del habitar; otorgo peso al casco, añado durabilidad al infinito dibujado en su concha a través de la materia del bronce. Ya no es una pieza, sino múltiples, pequeñas, “flexibles”, que se articulan entre ellas y el espacio. Se despliegan y repliegan a un mismo tiempo. Se expanden en una imagen de movimiento. Ahora los caracoles son puntos que trazan trayectos en el espacio; no sabemos si hay un lugar de partida y si existe uno de llegada, o si es puro trasegar: hacia ningún lado. Líneas que se alzan en momentos a través de la sobreposición de unas conchas encima de otras, como columnas.


