cien sillas II
En Cien sillas se arremete de manera directa contra la idea tradicionalmente establecida de orden. Una vez problematizada y subvertida la línea recta, el perfecto tejido de líneas perpendiculares que disponen los pupitres de un salón de clase se desdibuja y el mobiliario se apila, las sillas se superponen unas sobre otras, se desploman y se confunden en un nuevo entramado mucho más complejo y dinámico de tablas y patas apuntando en múltiples direcciones. El caos irrumpe, y más vale que recordemos que es este el estado más propicio para la transformación y la creación. Paradójicamente, la obra está configurada por representaciones de sillas, mas no por sillas reales, las cuales implican el correcto dominio de las leyes de la perspectiva y la proporción y, una vez más, la habilidad de realizar trazos certeros. Orden y caos cohabitan y presentan transacciones dinámicas según la lectura que se realice. Camilo Calderón Sánchez

tiza sobre muro-dimensiones variables
dibujo de acción
de clase en Cámara de Comercio de Bogotá

